Body Eart, Día 3: Respiración y Voz

Puedes hacer lo que sea con tu voz siempre y cuando tengas suficiente aliento.

Toma un asiento cómodo, o elige la posición de descanso constructivo, tendido con tu espalda en el suelo, los pies más anchos que las caderas, y los brazos por debajo del nivel de los hombros. Cierra tus ojos y mueve tu atención hacia el interior:

-Nota cualquier sensación de respiración.

-Lleva tus manos a la zona baja de tu vientre y espalda, y expande éstas áreas a medida que respiras – llenando y vaciando.

-Deja que el ambiente externo forme parte de tu cuerpo con cada respiración.

-Mueve tus manos a la parte inferior de tus costillas y sigue el rastro de su circunferencia. Este es el sitio de unión para tu diafragma. Se mueve hacia abajo en la inhalación mientras tus costillas se expanden, y se libera en la exhalación. Siéntelo o imagínalo moviéndose dentro tuyo – como una medusa propulsándose a través del océano.

-Coloca tus manos abarcando todo el volumen de tus costillas (parte superior, lateral, y posterior). Expande tus costillas en la inhalación. Siente el apoyo de la tierra y relájate en la exhalación. Recuerda, no hay músculo de exhalación.

-Mueve tus manos a tu corazón. Colócalas en el esternón e imagina a tu corazón pulsando sangre a cada célula en tu cuerpo. Tus células óseas están respirando, células musculares están respirando, células nerviosas están respirando en un proceso llamado respiración celular. Siente todo tu cuerpo respirando.

-Percibe el aire moviéndose a través de tus labios. Invita a un suspiro audible. Repite varias veces.

-Permite que tu respiración se convierta en sonido. Siente las vibraciones sin tensionar otros músculos.

-Explora cualquier tono vocal y déjalo resonar a través de tu cuerpo. Sé tocado por el sonido. Ahora deja que el sonido toque el espacio que te rodea.

-Pausa y nota cualquier vibración persistente.

-Cambia a estar de pie.

-Explora respiración y voz en la alineación vertical. Vocaliza y camina al mismo tiempo, sosteniendo la espaciosidad interna.

-Conecta tu voz resonante a tu cuerpo fluido. Relaja la parte posterior de tu cuello.

-Pinta toda la habitación con tu voz. Prueba diferentes tonos y volúmenes. Explora palabras.

-Práctica jovialmente con extremos en la vocalización, para que tu registro vocal promedio pueda ser más expresivo y variado.

-Invita diferentes idiomas y modalidades culturales.

-Invita levedad en tu voz y movimiento, vinculando con el cielo. ¿Puedes conservar una respiración plena y regular mientras exploras?

-Algunos dicen que desarrollamos nuestros hábitos vocales en la pubertad – mientras nuestro cuerpo madura, y mantenemos esos patrones durante el resto de nuestra vida. Pero hemos cambiado mucho desde entonces. Hay más potencial al alcance.

-Baila tu propia danza con sonido y respiración. Escucha y también vocaliza, equilibrando la impresión con la expresión. Permite que cada parte de tu cuerpo sea resiliente y articulada en este dialogo con el aire.

Respirar es una aventura amorosa entre nuestro corazón y las plantas.

 

Vídeo: Día Tres, Respiración y Voz

Traducción original en Español por Miguel Castillo (Venezuela); traducción actualizada por Mario Blanco (España).

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